Invasión

La semana pasada (creo), tuve el agrado de develar una cuestión que preocupa. Me refiero a los famosos “lectores de mente”. Después de analizar varios artículos, y comparar diferentes opiniones, he llegado a descubrir un nuevo caso de espionaje psíquico. Al retirarse, los invasores, un efecto residual se hace presente en nuestro cerebro. Éste se denomina: la conexión. “Luego de unos meses, es posible que la víctima experimente un asedio constante de recuerdos o situaciones ajenas a su persona”, explicó el reconocido neurólogo, Kanes, de la institución “Un mundo feliz”.


Esto puede influir en el desarrollo ideológico- creativo del individuo, llegando a interferir con sus actividades cotidianas. “Por el momento no percibí ninguna imagen foránea, o excluyente, en mis recuerdos”, contó Josefina Molinari, psicóloga atacada días atrás.


Sin embargo, nos aclaró que una de sus compañeras, Faustina González, ha tenido episodios alarmantes. “Se me aparecieron, en forma de flashes, un balcón, un atardecer y una tormenta”, contó Faustina. Puede suceder que la persona en tratamiento desarrolle un sentimiento de afecto hacia su atacante. Éste recurso, le dejaría el camino libre al profanador mental para apoderarse de su víctima por completo.


Dado que el fenómeno sólo se ha producido dentro de medios de transporte, tales como el subte o colectivo, el Gobierno Nacional dictó una serie de medidas preventivas. Las destacadas, hacen alusión al cuidado que se debe tener cuando hablamos con extraños en el transcurso del viaje. La presidenta, Elisa Carrito, aconsejó: “En lo posible, intenten no vincularse de ningún modo con desconocidos”.


La policía aún sigue investigando el caso de Molinari. “Hasta el momento, no se encontraron culpables en la causa”, informó el abogado defensor de Josefina. Cuestiones como esta se suman, entre otras, a la inseguridad diaria, la calidad de servicio de algunos transportes públicos, la ciclotimia climática, las protesta y los cortes de avenidas y calles. Como siempre Buenos Aires, tendrá que soportar.

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Flor,,

¿Dónde van? Los van a matar...




Más allá de la verdad, no puede llegar. Traspasar la delgada línea que separa a los vivos de los fusilados es una locura. Ya nadie puede verlos porque, la mayoría, recorre las calles como fantasmas, perdidos en la nebulosa. Esa terrible noche una joven, de piel color arena y ojos amarillos, los encuentra. Brilla más de lo que debe e ilumina el vacío nocturno. La estrella más bella, baja a la tierra por el dolor. Observar desde lejos, aquella masacre, la desarma por completo. Siente los disparos en su pecho, escucha los gritos en sus oídos y percibe las miradas sobre sus ojos.


Años después transita un pasillo pequeño, oscuro, casi abismal. A la distancia, se presentan dos ojos profundamente heridos y un sentimiento que no puede identificar. Camina, sin pensar; camina, sin hablar; camina, porque tiene que caminar. De repe

nte, piensa. Porque no le queda otra, porque debe razonar. Un segundo, dos o tres…

los que sean. Su corazón late furioso, bombeando sangre hacia todas sus extremidades. No entiende que ve, no entiende para qué está ahí. Ahora más que nunca necesita creer que, por una vez, alguien le dice la verdad. Tiene que saber que él no va a desaparecer. Tiene que creer que, cuando la noche llegue, no se lo van a llevar.


(P.D. Foto que saqué hoy a la tarde y edité en el photoshop)


Flor,,

Lectores de mente


En días como estos, suelen surgir archivos de los expedientes secretos X. Es por eso que les traigo una noticia impactante. Por favor, no se asusten... sólo tengan cuidado.

(Parentesis: Sepan disculpar los errores, pero acabo de tener un episodio bastante feo con la escalera)


Capital Federal
¡Cuidado, lectores de mente sueltos!

Al mediodía, en el trayecto Ministro Carranza- Juramento de la línea D, Josefina Molinari sufrió un ataque mental. Con éste, ya son 20 los afectados. Especialistas recomiendan hacer terapia grupal para reforzar las defensas neurológicas.


Un insólito caso de invasión a la privacidad se conoció, hoy, en el barrio porteño de Belgrano. La víctima tiene 32 años, es Licenciada en Psicología y trabaja para la clínica psiquiatrica “Vida feliz”. Según colegas de la profesional, su vida siempre ha estado plagada de sensaciones extrañas, tales como energía flotante u ojos amarillos observándola. No obstante, eso no le ha impedido llevar a cabo su rutina habitual.


Al principio, no entendió demasiado por qué todo lo que le sucedía a los demás le pegaba el doble. Nunca comprendió el mecanismo de su mente, ni porque formulaba pensamientos de ese modo. Sólo supo que no estaba loca cuando descubrió que le podían leer la mente mientras viajaba en subte, o mientras esperaba un colectivo. Podían hacerlo, pero no todos. “No es gratificante, sentís que te analizan hasta la médula”, contó aterrada Molinari. “Yo lo sentí en muchos momentos de mi vida, y en todos me negué… hasta que lo vi a él”, agregó. Aseguró que el atacante no tenía cara de ingenuo en absoluto, es más parecía divertirle invadir mentes desconocidas.


El día que lo vio, quedó pasmada: rubio, ojos claros como el agua del caribe en pleno auge de temporada, 1,80 de altura y ojeras incipientes. Subió en Ministro Carranza. No era el típico carilindo, sus facciones lo hacían un poco aniñado, casi normal; insospechable ante la vista de quienes viajaban con ella. En ese instante, el mp4 de Josefina se hallaba encendido y reproduciendo una de sus canciones favoritas. Lo miró mientras se sujetaba de una barra metálica allegada a la puerta de salida. Cuando ésta se abrió para permitir el descenso de los pasajeros, él se sentó. Molinari dejó de observarlo un par de segundos, hasta que su cerebro se puso en alerta.


“Cuando sentís que te leen la mente, de verdad lo sentís. Hay algo que te lo dice, que te grita a los cuatro vientos que hay un intruso dentro de tú cerebelo intentando esparcirse sobre tú masa encefálica”, aseveró la profesional. Según el neurólogo Mar Azul, ese es el momento apropiado para crear una pared de ladrillo; pero no cualquiera. “Tiene que ser gigantesca, y en lo posible de acero reforzado”, indicó. Puede sonar loco e ilógico, pero cuando la invasión a la privacidad llega a ese punto hay que hacer lo que sea para impedirlo.


Después de notar aquella inesperada intrusión, Jose se dispuso a bloquearla. Siempre le incomodó el hecho de ser observada, así que imaginen el ser despojada de lo único en lo que se supone que se es inmune. Su madre, Santina Teresita, siempre le dijo que no existe tal cosa como la lectura de pensamientos, y menos que menos, alguien que pueda escucharlos. “Pero a ella nunca le pasó lo que a mí”, aseguró la castaña de ojos anaranjados. La vida de la señora Santina es real, rutinaria y normal, como la de todos. Una víctima más del mediocre sistema multimedial.


A esta altura del partido cualquier asustadizo se habría retirado con los bloqueos, pero él no. Según la licenciada insistió por un buen rato, hasta que se dejó vencer para comprobar reacciones. En los minutos de redención Molinari se dedico a pedirle, encarecidamente, que detuviera la intromisión en su mundo. De lo contrario, el atacante, terminaría con un puñetazo en su nariz. Respuesta: cero. Por más que lo agrediese o le pidiera que se sentara a su lado, él seguiría mirando al frente para no desentonar con la escena.


La mujer vio que faltaba poco para llegar a Juramento. Se paró, enojada. Cuando las puertas se abrieron, al llegar al andén, volvió a mirarlo y con un cansancio tremendo pensó: “Está mal, dejate de joder y comprate una vida imbécil. ¡Deja mi mente en paz!”. El lector sonrió y Jose respiró aliviada. “Al menos no era una idiota que le decía telepáticamente que era un imbécil a otra persona, cuando en realidad los roles deberían permanecer intactos: él, la gente y yo. Sólo eso”, expresó la víctima más calmada. Al llegar al exterior, Molinari se desmayó. Mar Azul explica que estos ataques generan un cansancio mental tremendo, es por eso que las víctimas desfallecen si la intrusión dura más de 5 o 10 minutos.


La policía todavía busca al agresor en las líneas subterráneas. Algunas, como la D, B y C, han sido clausuradas por la seguridad de los usuarios. “Estamos trabajando para mantener a salvo a la comunidad”, afirmó el Ministro de Seguridad, Martín Seguritas. La familia ha colgado retratos del mismo por todo Belgrano, esperando hacer justicia.


A partir del viernes, Jose comenzará terapia en el mismo lugar donde trabaja. “No debería haber ni una pizca de Supernatural o Harry Potter… ni siquiera del Mago de Oz”, soltó entre lágrimas. Por suerte, bastará con que tomé cinco sesiones para volver a su estado normal. Éste caso no es único o propio de Argentina solamente. En los últimos meses se han detectado más agresiones en países vecinos -algunos no tanto- y en ciertas islas caribeñas. Los más cercanos son Chile y Brasil. Después le siguen EE.UU, España y Japón; una variedad que asusta. ¿Será qué los lectores siempre existieron?


Así que gente.. ya saben. ¡Están avisados!


Flor,,

¿Hasta cuándo?


Tenemos un sistema ferroviario abandonado. Día a día viajan, en el, miles de usuarios. Trabajadores, estudiantes, profesionales, la señora de la esquina, todos. Mañana, tarde o noche, nos transportamos apretujados como ganado. Y si, no me importa usar una frase que más de uno repitió, porque es la verdad.


Otro tema: pequeños productores. Al desaparecer el transporte de carga, y ser reemplazado por el automotor (camiones), se ha perdido muchísimo dinero. Pero eso es poco… porque lo que está haciendo Cristina, en este momento, es deplorable.


Quisiera saber… ¿qué es mejor, poner plata para restaurar el funcionamiento de máquinas que, antiguamente, unían pueblos y ciudades? O… ¿hacer un bendito túnel ferroviario con Chile, para ayudar a la "integración física de América Latina y la conexión de los mercados Asia Pacífico (...) y el Mercosur"?

No sé eh… a mi siempre me dijeron que ayudar a los demás o ,incluso, convivir primero tiene que estar bien uno. Si no, no sirve. ¿No cree, señora Fernández de Kirchner, qué primero tiene que estar bien el país para meterse en planes como ese?

ME DA BRONCA. MUCHA BRONCA.


Y, siendo sincera, no le echo la culpa a este gobierno... porque viene de hace rato la tramoya. A veces no tomamos conciencia de ciertas cosas. Cuando alguien nos estampa la realidad en la cara, vemos lo que nunca habíamos visto. Escuchamos, aprendemos, sabemos, conocemos... y nos enteramos de tantas cosas. Hoy vi el documental de Pino Solanas "La Próxima Estación". Lloré. Si, lo que leen: lloré. Cuando terminó la película, me encontré derramando más de una lágrima... ¡que digo! Lloré dolida, con bronca. ¿Cómo es qué a nadie le interesa? ¿Qué (y disculpen la expresión) mierda quieren lograr? Bueno, algo han logrado... que la gente no se interese, o directamente no lo haga porque NO SABE. Los medios tampoco ayudan.

La verdad... el país no tiene la culpa. Siempre escucho a alguno decir: "Que país de mierda". Y no, yo diría: "Que políticos de mierda". Aunque… nosotros votamos a los políticos, pero ¿por qué? Creemos en lo que dicen que van a hacer, vemos sus campañas en la TV, los diarios. Sufrimos la invasión publicitaria de caras sonrientes y brillosas. “Soy un hombre común”. Oh, claro que lo sos… por eso tenes los líos que tenes queridito.


Somos víctimas de un permanente engaño, en el que todos los poderes se ayudan entre si para tener más poder. Así, llegan a ser uno más del montón de inescrupulosos que manejaron, y manejan, Argentina. Juro que ni un solo día de mi vida (ok, no incluyo la infancia) he dejado de preguntarme, ¿hasta cuándo?


¿No les pasa?

D




Una y otra vez le dijo a su mente que NO.

Lo evitó, se corrió del camino como pudo y escapó.

No quería, no podía, enfrentarse de nuevo al dolor.

Corroída por la pena, se esfumó.

Se esparció por el aire y, luego, se materializó.

Pero volvió… y cambió.


Ahora no sabe como explicarle al si que todavía le cuesta, y dejar que su mente vuele. No sabe que decir o que hacer con alguien de frente. Se paraliza como una estúpida, se desmaterializa de nuevo y vuelve a caer. Hunde su corazón en un abismo de incertidumbre, lo presiona, lo ilusiona… se desmorona otra vez.

Malvina mira a su alrededor, sin percibir el horror… y, aunque no quiera, sigue

lindando

por

aquel

desmesurado

barranco

llamado

amor.


Flor,,

Que será...


.

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..

.

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...



Un punto en blanco y dos de más.

Un punto negro, ¿qué será?

Dos puntos en blanco, no da.

Tres…bueno, o quizás más. No, no da.

Una línea gruesa como la sal,

y otra

fina y delgada

como

un

cristal.

No, no la puedo pasar.

No… es que no se puede ni mirar.

No… no sé que más, no sé ni hablar.

¿Será que no lo quiero aceptar?

Digo, reformulo… ¿pondrá final el punto negro a la línea de cristal?




1-11-14



Yo pensé que las sorpresas habían quedado en el pasado, pero me equivoqué. Hoy después de almorzar me puse a ver un informe especial de Telefé. ¿De qué trataba? Resulta que en ciertos colegios del bajo flores, los cuales se hallan cerca de una villa, andan con problemas de inseguridad. Les roban, les pegan, los maltratan y la policía no hace nada. Es por eso que decidieron marchar todos juntos hacía no sé que avenida. Después de que mostraran alumnos y maestros enojados, pasaron a presentar la villa 1-11-14. Fue entonces cuando, entre reportaje y reportaje a vecinos del lugar, el periodista hizo la pregunta más... más tonta, por no decir boluda: Y usted, desde su casa, ¿escucha tiros? (hasta ahí no iba tan mal), ¿escucha inseguridad?
¿¿¿¿HOLA???? ¿La inseguridad se escucha? ¿Es qué va por ahí con un amplificador al grito de: tenga cuidado, soy la señora inseguridad?

Pertenecer a un canal que se autodenomina con la frase:"Buena tele o buena fe" (juego de palabras poco ingenioso), no garantiza la directa obtención de un mínimo de viveza a la hora de indagar un poco más en la vida de la gente.

Así estamos. Bueno, así están... no me incluyo.




Ya es hora de dormir. Si salen a la calle no se olviden el paraguas, y si están resfriados, por favor, estornuden su codo, no la cara del que tienen al lado.

Orquídea

Orquídea
(by me)